sábado, 27 de septiembre de 2014

El arte de rastrear información (I)

Nueva EPD, ¡nuevas cosas que hacer!

Nuestra segunda práctica en TIC's tuvo lugar el pasado jueves, y he de decir que al salir de ella, llevaba conmigo más de dos y tres recursos con los que buscar información en la red. Y creedme: son útiles, sobre todo de cara a la realización de trabajos y otro tipo de tareas que requieran de información concreta y de calidad.
¿Alguna vez habéis oído hablar de la llamada web invisible? Pues bien, a continuación, sea la respuesta un "sí" o un "no", vamos a proceder a explicar un poco el concepto y, de paso, presentar las herramientas brevemente que traje conmigo.

La web invisible es, básicamente, un conjunto de lugares recónditos a los que el usuario standar no suele llegar por sus propios medios. Un conjunto de lugares recónditos a los que nuestro buscador habitual nunca recurrirá y que, sin embargo, constituyen en sí mismos un maravilloso pozo de información. Y si esto es así, ¿por qué el usuario medio no suele recurrir a ellos? La respuesta es simple: al no aparecer en el buscador, el usuario inexperto no los conoce. Al no conocerlos, no los utiliza. Y es una pena, ciertamente, sobre todo cuando, al mostrártelos, eres consciente de todo el tiempo y esfuerzo y confusión que pudiste ahorrarte con ciertos trabajos imposibles.
Bases de datos y catálogos. Estos son, básicamente, los recursos de los que hablamos, a los que se debe unir también el concepto de la web, de sobra conocido por todos y principal método al que recurrir cuando necesitamos encontrar datos al segundo.
Así pues, en clase nos mostraron varias bases de datos, entre ellas, Dialnet y CSIC: enormes archivos en los que encontrar multitud de documentos, libros y revistas de todo tipo, disponibles en PDF y con convenios con una gran número de bibliotecas y organizaciones. En ellos, basta con teclear en sus buscadores lo que buscamos, o bien elegir por temática y dejarnos llevar por los resultados.
En cuanto a los catálogos, se trata de las bases de datos que poseen las bibliotecas de todo el mundo, donde podemos encontrar los libros disponibles y su localización exacta en el edificio. Entre ellos nos mostraron el catálogo de nuestra propia universidad, Athenea, así como el de todas las bibliotecas de Andalucía (catcbua.cbua.es) y el de las bibliotecas de España ( rebiun.org ). Una de las grandes ventajas de ello es la posibilidad de pedir libros de bibliotecas que de otro modo no obtendríamos, además de la capacidad para obtener artículos y documentos por la vía digital. Toda una oportunidad de explorar y realizar nuestros proyectos con la información más adecuada posible.
Y creo que de la web ni siquiera hace falta hablaros, aunque, por supuesto, siempre quedará algún rinconcito en ella en el que trastear.

¡Y hasta aquí llegamos!
Más adelante, en próximas entradas, realizaremos varias pruebas prácticas de todo esto y mostraremos los resultados, aprovechando, por supuesto, la elaboración de un trabajo para la asignatura de Cultura Grecolatina. Hasta entonces, os cedo el trabajo de hacer uso de la curiosidad y de la autonomía y explorar.




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