sábado, 27 de septiembre de 2014

Información y actualidad

El pasado martes tuvo lugar nuestra primera EB (Asignatura de Enseñanza Básica) en TIC’s para Humanidades, la cual también se convertiría en nuestra primera clase de la mano de Olga, que impartirá los cursos durante todo el año. 
El tema a tratar se centró esta vez en la información, enfocándose sobre todo en su aparición en los medios digitales y la red tan difundida hoy en día. De este modo, en esta clase aprendimos la definición de información como un mensaje a través del cual el sujeto adquiere conocimientos, y también tratamos sobre las características que ésta posee (vigencia, utilidad…) y su evolución a lo largo del tiempo. Porque si algo está claro es que con el avance continuo de la tecnología la información ya no es lo que era, al menos no en su aspecto divulgativo. Hoy en día, la información ya no se presenta en montones de papeles ni se rastrea como aguja en un pajar en cientos de documentos del pasado. Hoy, la información vuela a través de ordenadores, códigos binarios y bases de datos que, pese a su ausencia a nuestros ojos, siempre están ahí.
Desde que apareciera la primera versión de la web en 1997, ésta no ha hecho más que avanzar: surgió con la llamaba Web 1.0, en la que el usuario quedaba como mero observador; creció con la web 2.0, en la que éste ya se vio con capacidad para modificar y crear y ser dueño de su propio espacio; y parece ser que hoy avanza hacia su versión 3.0, con mayor personalización de búsqueda y prestaciones para la población. Con ello han desaparecido la necesidad de papel y lápiz, los miles de libros editados y la publicación de actualizaciones enciclopédicas espaciadas en largos períodos de tiempo. Y no solo eso. Una de las grandes ventajas de ello es, también, la capacidad para ahorrar espacio, así como la oportunidad compartir datos con millones de personas en el mundo a la vez. Con la tecnología actual, se abre a la información y a la comunicación un nuevo mundo de infinitas posibilidades, y creo que no soy la única que está deseando verlo.
Sin embargo, y como todo en la vida, esto también  trae consigo una desventaja nada desdeñable : la amenaza de desvirtuar la información.
En un entorno en el que todos y cada uno de los usuarios tienen la potestad de modificar, compartir y crear información, es inevitable que una parte de ella, por no decir que una gran cantidad, posea errores o sea totalmente falsa. La peor parte viene cuando dicha información es divulgada en todo tipo de medios y recibida por usuarios que, sin aplicar ningún tipo de crítica, creen a pies juntillas todo lo que dice. Por ello, y a pesar de las grandísimas ventajas que supone el avance actual, siempre se ha de tener en cuenta que, por encima de todo, aquello que prevalece es la propia capacidad de evaluación de cada cual.
Porque, al fin y al cabo, hay algo que, al menos de momento, las máquinas aún no poseen: la facultad de criticar y razonar.

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