Por si alguien aún no lo sabía, he de decir que, efectivamente, los resultados que nos ofrece Google no están ordenados según su veracidad, sino por cantidad de entradas y páginas vistas o, en ocasiones, según las posiciones que hayan comprado las empresas para aparecer en cabeza de las búsquedas. Partiendo de esto, se hace claro un hecho: los datos brindados por Internet también pueden ser, y son, falsos, o bien están desfasados.
Es por ello por lo que, actualmente, y sobre todo a la hora de realizar una investigación, hemos de estar ojo avizor con aquello que incluimos en nuestro trabajo. Para ello hemos de tener en cuenta factores como el autor del contenido (conocido o desconocido), la fiabilidad de la página (en tanto a estructura, actualización, señalización de referencias), respaldo de los datos aportados, el sesgo y otros tantos aspectos que podemos ver en la siguiente tabla (click!):
Siempre será buena idea la de comprobar los datos contrastándolos con otras fuentes, comprobar la extensión del nombre del dominio, explorar los enlaces e investigar acerca de las fuentes de origen.
Pero esto no solo ocurre en la web, sino que también en los documentos impresos podemos encontrar erratas o incluso sesgo, con lo que también podemos seguir con ellos una serie de premisas:
Tanto es así que, aunque parezca mentira, uno de nuestros mayores puntos de referencia también es presa de errores e influencias de sesgo. ¿Lo adivináis? Empieza por W, tiene un diseño austero, tanto niños como adultos corren a ella si necesitan saber algo... ¿He oído Wikipedia?
Pues sí, señores. Es Wikipedia. Wikipedia, y sus millones de usuarios editando a todas horas. Wikipedia y su bendita cantidad de información. Un proyecto que nació como una enciclopedia pública y que continúa siéndolo y, sin embargo, se ve de vez en cuando amenazada al caer en manos equivocadas o ser víctima de fuentes que no son del todo verídicas. Y, contra todo pronóstico, todo el mundo la consulta. Y es lógico, por supuesto, sobre todo teniendo en cuenta su comodidad y funcionalidad, además de su utilidad en numerosas ocasiones... Pero se presta a falsedades, y eso hemos de tenerlo tan en cuenta como en otros sitios webs que visitemos normalmente. Sin ir más lejos, yo misma había corregido alguna rara vez ciertos datos que me encontré haciendo mis propios trabajos, y el otro día, en nuestra última EPD, tuve la oportunidad de hacerlo de nuevo con mi tema de Medea y algunas confusiones descabelladas en su artículo (nombramiento de un personaje griego como titán cuando era un dios, y otros etcéteras).Y es que todo el mundo puede editar nuestra querida enciclopedia online, tanto editando la redacción como creando nuevos artículos y contribuyendo a una comunidad que es cada día mayor. Esta es la gran virtud (y el gran punto flaco) de Wikipedia: libre, sin censura, abierta a todos los públicos a través del botón de Editar que podemos encontrar en la esquina superior derecha de nuestras pantallas. Sin embargo, ella misma se encarga también de aclarar algunos puntos acerca de su exacerbada libertad (click!).
En resumen, todo en esta vida se debe contrastar para obtener la seguridad de que nuestro trabajo poseerá la calidad que se merece, y aunque es verdad que en Internet hay muchísima información de fiar, nunca está de más el recurrir a otras fuentes que lo puedan verificar.


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