jueves, 23 de octubre de 2014

De buscadores que no son Google y otros milagros

La actividad de la EPD de hoy ha consistido en la utilización de diversos buscadores en la red que (¡milagro!) no son Google. Y a continuación procedemos a ponerlos a prueba y, de paso, comprobar si es cierta la creencia de que Google es el principio y el fin de las búsquedas en la red.

La primera búsqueda la realicé en Dogpile, y sus resultados, diciendo la verdad, fueron algo decepcionantes debido al parecido que encontré con respecto a los de Google: casi los mismos enlaces, solo que priorizando de forma diferente, y apenas datos de lo que necesitaba. Sin embargo, en el segundo intento, con Ask, encontré algunos documentos de mayor interés, con una curiosa mayoría de archivos y PDF’s. De hecho, la sorpresa fue mayúscula cuando, en el segundo o tercer enlace, encontré la información exacta que necesitaba acerca de Grecia y que Google me negaba. DuckDuckGo, a pesar de su pato con pajarita verde como logotipo, no me fue de gran utilidad: sus búsquedas se centran demasiado en opiniones y trabajos personales, además de redireccionar a Yahoo respuestas y otro tipo de sitios que no nos interesan. Hemos de decir en su defensa que tampoco es que se diferencie demasiado de lo que ofrece Google en la mayoría de sus búsquedas, y entre los que llevamos hasta ahora es el que más se acerca a su calidad. Otro tanto aplico a Bing, aunque reconozco que le reservo cierta inquina desde hace tiempo, y el hecho de que me ofreciera la mitad de los resultados en portugués no ha servido de ayuda. Clusty, directamente, no buscó absolutamente nada, y su apariencia me pareció que dejaba bastante que desear desde el principio. Aun así, para asegurarme de que no estaba haciendo algo mal, le pregunté a mis compañeros cómo les había ido con dicho buscador: la respuesta fue exactamente la misma. Fue especialmente curioso cuando, al buscar “Grecia” solamente, los resultados me redireccionaron a un enlace llamado “Bendito sea Alá”. Creo que prefiero no investigar. ¿Y qué pasó con Webopedia y su extraño y cuestionable nombre? ¡Lo mismo que en la ocasión anterior! Una decepción, sin duda, porque al entrar la primera impresión es bastante agradable. Le siguieron en la costumbres de no encontrar nada tanto Mahalo como Internet Archive. Yahoo fue algo más motivante: generaba resultados. Y a eso nos remitimos, porque incluso en imágenes es exactamente igual que Google, su competencia directa, aunque no en interfaz.

¿El veredicto? A mi parecer, es claro, pero por si alguien se ha perdido, será mejor remarcarlo: Sí, señores. Para mí, y por todo lo que ofrece y la claridad con la que lo hace, Google es el principio y el fin de la búsqueda en la red.

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